lunes, 2 marzo 2026

Reservarse o derrochar, ¿cuál será más propia de la fe?

Víctor Chacón, CSsR

Haciendo memoria de experiencias vividas recuerdo -hace años, en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme- una Nochebuena un tanto cutre. Una cena de un grupo cristiano preparada sin mucho decoro ni cariño, a la ligera… yo era joven y nuevo y no me atreví a intervenir mucho ni a preparar nada. Manteles de papel, platos de plástico y poco esmero en cuidar detalles o algo de decoración. Me sumé a la dinámica sin más. Pero aprendí la lección. Al año siguiente me ofrecí voluntario a preparar yo la mesa de Nochebuena. Y busqué la vajilla de fiesta, las copas, los cubiertos especiales que estaban olvidados y bien guardados en el armario para “alguna ocasión especial”. De una de mis hermanas oí que “vivir es una ocasión especial”, así que mejor no guardar nada para un futuro incierto y voluble.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la...

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es...

Ventanas a Dios, arte que ayuda a la fe

Cinco obras de arte sacro, creadas por un refugiado...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Cómo aceptar nuestras sombras

La “sombra” representa el lado oscuro de nuestra personalidad,...

Creemos en un Dios enfermero

Hace ya algunos meses, empecé mi mañana como siempre,...

Alhama y los redentoristas, larga historia

Alhama significa, en árabe, “manantial de aguas termales” en...

Para hacer camino

En algún momento nos cansaremos de esta carrera vertiginosa...

La acogida desde Canarias (II)

Cuando converso con la gente sobre mi trabajo, a...
spot_img

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la grandeza del mensaje de Jesús a sus discípulos, los de ayer y los de hoy....

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu...