Poder y secretos de la comunicación

Juan Luis Revuelta

Hace unos días, en el Metro, una madre joven y amorosa llevaba a su lado a uno niño no mayor de cuatro años. El pequeño no paraba de hablar y pedirle que le comprara chuches, juguetes, fruslerías. Tras un rato de monólogo, la madre dice: «Vale, pero elige: una hora en silencio o dos horas calladito»

En silencio o calladito

El niño calla por primera vez y dibuja en su rostro un gesto de perplejidad… que dura solo un instante. Afortunadamente, se zafa de la trampa tendida por la madre y responde: «Bueno, pero me compras chuches».

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