miércoles, 4 marzo 2026

La madre, discípula y maestra en la oración

Papa Francisco

Desde pequeño, aprendí a rezar el Rosario como parte de mi herencia religiosa familiar de raíz italiana. Me acostumbré de tal forma a esa oración que la rezo hasta hoy. Durante mucho tiempo me fue posible rezar el Rosario completo todos los días.

Conversando con un sacerdote amigo, le dije esto: “Hasta que vine acá, prácticamente rezaba las tres coronas”, o sea, los tres grupos de misterios. “Acá no; suelo rezar sólo una corona. Más no me da el cuero, por cuestión de tiempo y todo lo demás. Pero siempre, todos los días, rezo el Rosario, y lo recomiendo a la gente”. Justifico esa devoción mía de una manera muy simple: “El Rosario me hace bien”.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

La amistad y el acogimiento

Es una invitación maravillosa la que se me hace...

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la...

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Confiar para vivir

Quizás no somos conscientes, pero a diario llevamos a...

Aula TEAmo: Un año más de avances y aprendizajes

El aula TEAmo ha sido, durante el último año,...

María nos cuida y nos hace misioneros

“En la hora suprema de nuestra creación, Cristo nos...

León XIV sobre Nicea: ecumenismo y encarnación

Seguimos celebrando el 1700 aniversario del Concilio de Nicea....
spot_img

La amistad y el acogimiento

Es una invitación maravillosa la que se me hace aquí para hablar de dos cuestiones fundamentales en mi vida; a saber, la amistad y...

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la grandeza del mensaje de Jesús a sus discípulos, los de ayer y los de hoy....