Carta de Francisco para un mundo sin corazón

Martín Gelabert, op

“Dilexit nos” (Rm 8,27), nos amó, con estas palabras comienza la última encíclica de Francisco. Quién nos amó hasta más no poder, sin condiciones de ningún tipo, es el Dios que, en Jesucristo, nos manifiesta su gran amor. Saber que Cristo nos ama es lo más grande y fundamental que ha podido ocurrir en nuestras vidas. El corazón de Jesús es un excelente símbolo de este amor.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Categorías

Reciente

Madre de la misericordia, discípula del verbo

«Mi alma glorifica al Señor». Estas palabras brotan del...

Cruz, descanso sabroso

vos seáis bienvenida. ¡Oh bandera, en cuyo amparo el más flaco...

Exámenes finales

Queridos amigos de Icono, ¡alégrense, porque ya se acercan...

Un signo de amor y misericordia

Hace 160 años que el Papa Pío IX entregó...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Una oración que se viste

Déjenme este espacio para que les comente una pequeña...

León XIV sobre Nicea: ecumenismo y encarnación

Seguimos celebrando el 1700 aniversario del Concilio de Nicea....

María nos cuida y nos hace misioneros

“En la hora suprema de nuestra creación, Cristo nos...

Sabernos buenos

El otro día una persona fantástica me contaba que...

La externalización de nuestras capacidades o cómo nos vamos volviendo idiotas

La tarde del día 8 de mayo, muchos mirábamos...
spot_img

Madre de la misericordia, discípula del verbo

«Mi alma glorifica al Señor». Estas palabras brotan del corazón de la Virgen María al presentar a Isabel el fruto de su vientre, Jesús,...

Cruz, descanso sabroso

vos seáis bienvenida. ¡Oh bandera, en cuyo amparo el más flaco será fuerte! ¡Oh vida de nuestra muerte, qué bien la has resucitado! al león has amansado, pues por ti...

Exámenes finales

Queridos amigos de Icono, ¡alégrense, porque ya se acercan las vacaciones de verano! Pero pónganse “las pilas” porque los exámenes están a la vuelta...