jueves, 28 mayo 2026

Feliz tiempo ordinario

María del Mar Santisteban

En estos días de enero en que volvemos a la rutina tras los excesos navideños de todo tipo, se nos puede antojar un tanto soso y demasiado austero el denominado “tiempo ordinario” que se extiende ante nosotros

Bendita normalidad

Pero ¿y si en lugar de un desierto que hay que cruzar hasta el próximo puente, o hasta llegar a un tiempo litúrgico un poco más animado, resultase ser una de las etapas más decisivas y valiosas de nuestro año?

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos...

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia...

María, modelo de disponibilidad y servicio

El misterio de la Encarnación recuerda que la esperanza...

Un tema incómodo para algunos creyentes: Aterrizar la fe

“El grupo de los creyentes tenía un solo corazón...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Cervantes antes de Cervantes: La Numancia

En la escuela, todo lo que nos decían de...

La prueba de lo que no se ve

Todavía nos estamos recuperando del impacto de los accidentes...

«Grand piano», metáfora de una sociedad economicista

Los pianos de cola tienen una tapa superior que...

Avisos contra el derrumbe

"La sociedad del cansancio" de Byung-Chul Han Byung-Chul Han acaba...

Seis segundos para creer

Seis segundos… apenas un breve espacio de tiempo que...
spot_img

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos los amigos de Icono. Deseo que hayan disfrutado de una semana Santa, muy feliz, rodeada...

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia de la Virgen Alfonso María de Liguori nace en Marianella (Nápoles) en 1696. A los dos...

María, modelo de disponibilidad y servicio

El misterio de la Encarnación recuerda que la esperanza cristiana no se apoya en cálculos humanos, sino en la decisión de Dios de hacerse...