Amor sin fronteras

Arsenio Díez

Entre risas y lágrimas se pasó la Navidad. Risas y alegrías al poder abrazar a los seres queridos, después de un año de separación y lejanía. Pero también de lágrimas al llegar la cena de Navidad y descubrir los puestos vacíos que otros años ocuparon esos seres queridos que se han ido a la casa del Padre.

Recuerdos de familia

No faltaban los recuerdos: “ese sitio estaba reservado a la abuela”, “el brindis de la cena siempre lo hacía el bisabuelo”. El aguinaldo del padrino, era imprescindible: “El aguinaldo te pido, si no me lo quieres dar, ojalá te duela la tripa, y te acuestes sin cenar”.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

Un signo de amor y misericordia

Hace 160 años que el Papa Pío IX entregó...

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos...

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Para hacer camino

En algún momento nos cansaremos de esta carrera vertiginosa...

¿Tiene San Pablo doble personalidad?

Después del precioso Himno al amor de 1 Corintios...

La acogida desde Canarias (II)

Cuando converso con la gente sobre mi trabajo, a...

¡Qué listo era Jesús! Tres besos nos pide

Dice San Juan en su epístola: “A Dios nadie...

La Virgen entre todas las flores

El “nieto de la Socorro” y la Virgen del...
spot_img

Un signo de amor y misericordia

Hace 160 años que el Papa Pío IX entregó el icono del Perpetuo Socorro a los Misioneros Redentoristas con el mandato de “Dadla a...

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos los amigos de Icono. Deseo que hayan disfrutado de una semana Santa, muy feliz, rodeada...