Así, al inicio del nuevo año, la Liturgia nos recuerda que cada día puede ser, para cada uno de nosotros, el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios, a su misericordia y a la respuesta de nuestra libertad
Un camino abierto
Y es hermoso pensar así el año que comienza: como un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perdón, confiados en la cercanía y en la bondad del Señor que siempre nos acompaña.