Una tarea para un nuevo año

Miguel Ángel Moreno

Son apenas doce uvas, y ya te has dejado otro año atrás. Llega un momento en la vida en el que los años no pasan, te atropellan. Cuando te quieres dar cuenta, se te ha escapado otro. Gracias a Dios, por supuesto, pero con una sensación de vértigo, de vivir en un tren acelerado en el que eres, al mismo tiempo, el pasajero del último vagón y el maquinista que no para de echar carbón a la caldera.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Categorías

Reciente

Un signo de amor y misericordia

Hace 160 años que el Papa Pío IX entregó...

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos...

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia...

Newsletter

spot_img

Otras historias

La prontitud a lo largo de la vida: Un instante en cada generación.

Comencé a curiosear como se hace ahora: pregunté a...

Compañeros de camino

A comienzos del mes de octubre la Iglesia celebra...

No tienen vino

Desde hace unos meses, los habitantes de Madrid nos...

La Palabra de Dios y el Silencio de Dios

La Biblia, ¡esa impresionante colección de libros, de textos...

La “fuerza revolucionaria” de la ternura de María

Hace poco celebramos en Roma el Jubileo de la...
spot_img

Un signo de amor y misericordia

Hace 160 años que el Papa Pío IX entregó el icono del Perpetuo Socorro a los Misioneros Redentoristas con el mandato de “Dadla a...

Llanto por mi tierra abandonada

Quiero, desear una feliz Pascua de Resurrección a todos los amigos de Icono. Deseo que hayan disfrutado de una semana Santa, muy feliz, rodeada...