Reenamórame otra vez

Fermín Negre

Mírame a los ojos, Señor,

como aquella vez primera.

Aunque llevo unos años contigo,

ven y renúevame desde las raíces,

porque se me ha enfriado la fe,

he pactado con otros dioses,

he caminado otros caminos,

me he acomodado en una vida burguesa.

 

Me falta el entusiasmo del comienzo.

Llámame de nuevo, refresca mi andar,

que se me ha ido apagando el amor primero,

que se me ha vuelto duro el corazón,

que me he vuelto insensible

al dolor y pobreza de mis hermanos.

 

Soy yo quien anda enfermo y desanimado,

enredado y cabizbajo, sin pasión ni chispa.

Tengo nostalgia de aquellos días de antaño

en que nada importaba excepto tú y tus cosas.

Estabas en todo. Eras mi Todo.

 

Por eso, acércate, Señor,

y con tu mirada, conquístame,

reenamórame otra vez

para que tú vuelvas a ser mi Dios y mi Todo.

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