¿Para qué sirven los niños?

Miguel Ángel Moreno

“La criatura más frágil en el mundo más atroz, la vida más débil y menos independiente, rodeada de gigantes desconocidos que podrían destrozarla con una sola mano, no tiene miedo: sonríe. Por un milagro inexplicablemente repetido y cuya repetición impide nuestro asombro, la más grande vulnerabilidad se convierte en la máxima seguridad; el máximo poder (…) en el máximo servicio”.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

El peregrino ruso

Saludos entrañables a los amigos de Icono. Estamos a...

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días...

¡que llega el otoño!

Estamos ante la llegada de una estación controvertida que...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Sabernos buenos

El otro día una persona fantástica me contaba que...

Compañeros de camino

A comienzos del mes de octubre la Iglesia celebra...

Disfrutar para contarlo

El escrito de este mes, queridos lectores, es el...

Creo en Dios a mi manera: el umbral de una “espiritualidad mínima”

En el panorama cultural contemporáneo se percibe, de forma...
spot_img

El peregrino ruso

Saludos entrañables a los amigos de Icono. Estamos a finales del mes de agosto cuando escribo estas letras, con un calor que atormenta. La...

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en la intimidad de una habitación, delante de una pantalla que va a apagar unos minutos...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días Barcelona. Era obligada la visita a la Sagrada Familia tras la presencia y bendición de...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí