Es de sobra conocida la génesis de esta obra cumbre de la literatura universal. Por si acaso, recordémosla: la novela cristaliza durante el gélido «año sin verano» de 1816. En el confinamiento de Villa Diodati, las intensas tertulias intelectuales entre Mary Shelley, su esposo Percy y Lord Byron derivaron en una célebre apuesta
La ciencia ficción moderna
Tras el desafío de Byron de escribir una historia de terror para combatir el tedio, Mary transmutó una pesadilla personal en el mito del «moderno Prometeo», fundando, casi sin saberlo, las bases de la ciencia ficción moderna. No nació solo una novela; nació uno de los arquetipos más perturbadores de la cultura occidental.