La ostentación del mal o “malismo”, presumir y grabarlo en busca del aplauso, beneficio comercial, electoral o incluso religioso, no asusta ya como estrategia de comunicación que desarrollan políticos, concursos televisivos y redes sociales
Sin disimulo ni vergüenza, se normaliza fastidiar y eliminar al otro en realities y en el lenguaje político. Pero, también iglesias pentecostales carismáticas alaban frente a la caridad, la fe que lleva al enriquecimiento como premio a creer más en Cristo, según su teología de la prosperidad. Recuerdan que todos los millonarios son creyentes.