Es el momento de quitar, capa sobre capa, los añadidos que la historia nos ha ido dejando. Las costumbres, con las que los miedos nos han ido vistiendo. ¡Es el momento!
Distinguir el culto de la cultura…
Quizá, por ello, estamos preparados para distinguir el culto de la cultura; el carisma de la inercia, y la comunión de la organización. Puede que así, de una vez, nos revelemos ante la tozuda imposición de convertirlo todo en geriátrico, en pasado… Eso sí, insistiéndonos mucho en estar sonrientes ante quienes ahora hacen, dicen, proponen y gestionan en nuestro nombre. Porque lo llamamos “misión compartida” aunque, en realidad, suena muchas veces a “toalla tirada” porque no estamos tan juntos, ni ha nacido, estrictamente, de un proceso de oración y discernimiento común.