En estos días de enero en que volvemos a la rutina tras los excesos navideños de todo tipo, se nos puede antojar un tanto soso y demasiado austero el denominado “tiempo ordinario” que se extiende ante nosotros
Bendita normalidad
Pero ¿y si en lugar de un desierto que hay que cruzar hasta el próximo puente, o hasta llegar a un tiempo litúrgico un poco más animado, resultase ser una de las etapas más decisivas y valiosas de nuestro año?