martes, 3 marzo 2026

¿Un abrazo de arrepentimiento o de Adviento?

Paloma Caballero

Recientemente visité en una clínica psiquiátrica de la Seguridad Social a la sobrina de una amiga allí ingresada que no conoce a nadie más en Madrid. Como todas las personas que querían ver a los pacientes en las horas estrictamente establecidas, tuve que apuntarme en una lista pegada en la puerta de acceso esperando a que ésta se abriera y alguna enfermera o enfermero me interrogara sobre a quién deseaba visitar y si estaba autorizada. Por supuesto, antes había dejado mis pertenencias, teléfono móvil incluido, en un cajetín ya que todo lo que entre debe de ser supervisado

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