miércoles, 8 abril 2026

Separación, divorcio y nulidad

Ana Rodríguez

La separación de una pareja supone la interrupción de la historia de la vida de cada uno de ellos y de la que han conseguido juntos. El impacto emocional de la separación dependerá de muchos factores (desgaste de la relación, infidelidad, malos tratos, si es de mutuo acuerdo o decisión de uno solo de los miembros…)

El inicio del final

Lo habitual es que uno inicie la ruptura y el otro se quede atrás. La primera se siente insatisfecha y busca el apoyo de los suyos (proceso de desprendimiento), mientras, la otra persona puede negar la evidencia y autoconvencerse de que “todo va bien y ya se le pasará”. Esto lleva a una situación en la que ambas partes se justifican a sí mismos y culpan a la otra. Al final, la persona que decide la ruptura lo hace con sentimiento de culpa, y la otra se siente traicionada. Las auténticas víctimas de esta situación, suelen ser los hijos que en ocasiones tienden a culparse, ellos a sí mismos y a fantasear con que vuelvan a estar juntos.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Distintos modos de separarse

Para que la Separación sea legal, se necesita una sentencia. En el caso de tratarse de una separación de hecho, en la que no se ha pasado por los tribunales, no se necesita sentencia. En ambos casos los cónyuges no pueden volver a contraer matrimonio, porque el vínculo sigue existiendo.

En el Divorcio, si hay disolución del vínculo, con lo que los cónyuges pueden volver a contraer matrimonio civil entre sí, o con otras personas. No lo pueden hacer por la iglesia, a no ser que se solicite la Nulidad eclesiástica.

En cuanto a una posible herencia, que reciba alguno de los dos, tanto en la separación como en el divorcio, el otro cónyuge no puede heredar a no ser que haya un testamento a su favor. Además, la Nulidad evita tener que pagar pensiones compensatorias.

Las medidas adoptadas respecto al cuidado de los hijos se mantienen intactas tanto en la separación como en el divorcio, a no ser que alguien pida una modificación.

 

Con acuerdo o sin él

En caso de que la separación o el divorcio sea de “mutuo acuerdo”, los cónyuges acompañados cada uno de su abogado y procurador, presentarán ante el juez, un “Convenio Regulador”, elaborado de forma conjunta, así como la correspondiente demanda de separación o divorcio, y así el juez solo tendrá que aprobar el convenio y dictar sentencia de la nueva situación. Es la vía más sencilla, rápida y económica´.

En caso de ser por lo “Contencioso”, el juez será quien fije las medidas derivadas en función de las peticiones que realice cada uno, sin que puedan compartir gastos.

Tanto en la Separación como en el Divorcio, no es necesario alegar “causa” alguna para solicitarlos, basta que hayan transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio, a no ser que haya habido maltrato o lo pidan los hijos.

¿Es posible reconciliarse?

La Separación deja abierta una puerta a la reconciliación, ya que supone una suspensión de los efectos del matrimonio, más que su terminación, y se mantiene el vínculo. El Divorcio, en cambio, supone la ruptura definitiva del vínculo, aunque nada impide que los cónyuges, vuelvan a contraer matrimonio entre sí, si lo desean.

Cuando se produce una ruptura, es porque la estructura familiar ya ha estado sufriendo una situación de crisis y conflictos previos a la toma de decisión de la separación, habiendo generado tensión entre los miembros, con los sentimientos dolorosos de todos ellos. Es un momento de cambios a nivel personal, familiar y social a nivel emocional (vivienda, colegios, trabajo, hábitos, comportamientos). La mayor parte de las parejas viven un proceso de “duelo real”, que se puede vivir:

  • Como una pérdida de esperanza y de un ideal que no pudo alcanzarse
  • Como un fracaso generando sentimientos de culpa
  • Como una liberación, pero ello no impide que se elabore un proceso de duelo, de cambios, y de ver sufrir a los hijos
  • Baja estima, culpabilidad, evaluación de la vida pasada

Romper el equilibrio familiar

Tanto la Separación como el Divorcio suponen la ruptura de un equilibrio que conlleva el sufrimiento para la pareja, en donde las emociones van a entremezclarse: la rabia con la nostalgia, la pena y la melancolía, la desesperanza y el desamor, amén de odio, rivalidad, celos, envidia y la necesidad de controlar al otro.

En los más pequeños, se producen desordenes conductuales (conductas regresivas, comportamientos repetitivos, dificultades escolares), mientras que los mayores suelen manifestar problemas de competencia social (violencia, agresividad, aislamiento de los grupos, o déficits en las habilidades sociales). Sin embargo, es importante encuadrar estas manifestaciones también cuando hay falta de acuerdos en los padres, diálogo de la pareja o maltrato, aunque sea verbal y no estén separados.

Algunas consecuencias en los hijos

  • Antes de los 3 años: hiperactividad, pérdida de control de esfínteres, necesidad de contacto físico, temor a ser abandonado.
  • De 3 a 7 años: sollozos, introversión, temores ligados a fantasías de pérdidas, rechazo del progenitor que abandona, al tiempo que lo idealiza, nostalgia.
  • De 8 a 10 años: culpabilidad por la rotura de la familia, sentimientos de abandono, se pueden volver “callejeros” por no querer estar en casa, o muy responsables, pretendiendo hacerse cargo del adulto que se ha quedado en la casa, porque el juez suele conceder la vivienda a los hijos cuando son menores y al adulto al que se le dé la custodia, hasta los 18 años. De ahí la necesidad de aconsejar la “custodia compartida” con objeto de no mover a los niños de la casa familiar y siendo los padres los que se turnan a la hora de ejercer su custodia.
  • Respecto a estos niños, en algún momento pueden presentar el Síndrome de Alienación Parental (hablar mal del otro progenitor, cuando de niño le ha querido mucho), El Síndrome de la Falsa Memoria (tener un recuerdo falso de algo que nunca ocurrió, aunque alguien se lo recuerde), o el de Progenitor Malicioso (cuando uno de los progenitores le habla mal del otro, para destruir el vínculo afectivo del niño con esa persona)
  • Adolescencia: Fugas, ausentismo escolar, abuso de alcohol, drogas, actividad sexual, lesiones autolíticas. Aunque en esta etapa, lo que causa más dificultades, no es la separación o el divorcio, sino el conflicto parental continuado.

En algunos ordenamientos jurídicos, la ley no contempla la posibilidad del divorcio, por motivos religiosos o culturales principalmente. El Derecho Canónico es el que ha influido en este aspecto, en países de arraigadas tradiciones cristianas, por lo que se ha creado un sistema a medio camino entre el matrimonio y el divorcio, que permite que siga existiendo el vínculo matrimonial, mientras que otros derechos y obligaciones se rompen, en una pareja casada.

Respecto a la Nulidad del Matrimonio

Ni es suspensión, ni disolución del matrimonio, sino declarar que el matrimonio nunca existió, aunque haya generado efectos jurídicos, porque se han dado vicios o defectos esenciales, y aunque se haya celebrado un matrimonio religioso, por todo lo alto, siempre será un matrimonio nulo.

La Nulidad está admitida por la Iglesia, así como por el Derecho Civil. En 2015, el Papa reformó el proceso canónico, eliminando una de las dos sentencias exigidas antes, y si ésta no es recurrida por alguna de las partes o por el Defensor del Vínculo, puede obtenerse la Nulidad. También se ha reducido el tiempo de tramitación siendo en torno a un año, la obtención del fallo.

Causas por las que puede declararse Nulo un matrimonio:

  • Matrimonio celebrado sin consentimiento matrimonial
  • Matrimonio celebrado entre menores, no emancipados
  • Matrimonio celebrado entre parientes por consanguinidad.
  • Matrimonio celebrado sin intervención del juez, alcalde o funcionario o sin testigos.
  • Matrimonio celebrado por error en la identidad de la persona.
  • Matrimonio celebrado por coacción, miedo grave o rapto.
  • Disparidad de cultos.
  • Impotencia antecedente y perpetua, sea absoluta o relativa.
  • Dolo (mentir) para obtener el consentimiento.

Posibles escenarios

En caso de que sea evidente la Nulidad de un “matrimonio”, puede pasarse el caso directamente al Obispo de la Diócesis, quien después de consultar al Defensor del Vínculo y a un defensor jurídico, puede dictar sentencia. Esto es lo que se llama “procedimiento breve ante el Obispo” y no debería tardar más de dos meses, en concederla.

Y para todos aquellos que están en alguna situación como las que he descrito, quiero aclarar que realmente la familia no la definen sus miembros, sino la relación afectiva que hay entre ellos. No hay que pensar que se ha roto la familia, porque ambos progenitores van a seguir siendo padres y madres de los hijos habidos, aunque hayan seguido otros caminos, y las obligaciones como tales se mantienen hasta la mayoría de edad de los hijos, así que siguen siendo una familia, aunque diferente.

Reciente

Separación, divorcio y nulidad

La separación de una pareja supone la interrupción de...

La casa del silencio

Justo, en el corazón de la cuaresma, la Iglesia...

Pretextos sagrados o no para las guerras

Me pregunto cómo se puede iniciar una guerra que...

Seis segundos para creer

Seis segundos… apenas un breve espacio de tiempo que...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Inteligencia artificial e inteligencia humana

Dos dicasterios de la Santa Sede, el de “Doctrina...

El teatro griego

Vamos a profundizar más sobre el teatro griego, sus...

Una escalera real para subir hasta la Virgen en el ayuntamiento de Cabra, Córdoba

Este mes vamos hasta Cabra (Córdoba), donde encontramos, en...

Gimnasia de misericordia

“Dios mío, dame paciencia… ¡pero ya!” El gag del...

Vícar, Almería. Las bendiciones de la Virgen en el “mar de plásticos”

En nuestro viaje con Santa María del Perpetuo Socorro,...
spot_img

Separación, divorcio y nulidad

La separación de una pareja supone la interrupción de la historia de la vida de cada uno de ellos y de la que han...

La casa del silencio

Justo, en el corazón de la cuaresma, la Iglesia hace fiesta en honor de san José. Yo, antes de que llegue su fiesta y...

Pretextos sagrados o no para las guerras

Me pregunto cómo se puede iniciar una guerra que originará muerte y caos porque el otro “podría” destruirte. Los prolegómenos siempre buscan justificaciones y...