Hay palabras con una fuerza especial cuya pronunciación surge acompañada de un halo interior profundo en cualquier idioma, aunque cierto es que unos más que otros. A mí me pasa cuando hablo de la “compassion” en inglés
Compadecerse y compartir
Aunque en español su significado es claro: compasión y misericordia, tal vez sea la intensidad de sus dos “ss”, en el idioma de Shakespeare (1564-1616) la que me mueve el corazón. Desde su origen del latín compati (sufrir con), la palabra muestra la fuerza de un sentimiento y añade la motivación para actuar. Como virtud cristiana, y también de otras tradiciones espirituales y éticas, la compasión impulsa a acciones solidarias y benevolencia hacia todos los seres. Y como emoción natural percibe el sufrimiento ajeno e impulsa a la empatía para aliviarlo más allá de la lástima.Este contenido es exclusivo para suscriptores
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