Hola amigos. Me presento. Soy María, misionera por vocación. Siempre he tenido una sensibilidad especial hacia los más desfavorecidos. Ya con 13 años tuve mi primera experiencia de misión en Uganda y en Perú, donde estuve en tres ocasiones. Pero, ha sido la misión de este verano la que ha cambiado radicalmente mi vida. Porque uno es dueño de las decisiones que toma, equivocadas o no, pero no es dueño de los resultados
– Bienvenida, María, a estas páginas de Icono. Y explícate más.
– Pues verás. Este verano, he tenido la grandísima suerte de pasar tres meses de misión en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial. Cuando me hicieron esta propuesta dije que “sí” rápidamente, ignorando lo mucho que iba a cambiar mi vida. Han sido los meses más intensos y agotadores de mi vida, en los que he realizado todo tipo de tareas: impartir clases en institutos, en internados, ejercer de monitora en campamentos, hacer de cocinera… Pero la experiencia más gratificante, ha sido el trabajo en un orfanato con 200 niños. De esto es de lo que te quiero hablar…