La complejidad del deseo humano

Regina Cárdenas

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en la intimidad de una habitación, delante de una pantalla que va a apagar unos minutos después. Desde fuera parece que no ha cambiado nada. Desde dentro, casi siempre, una mezcla de vacío, vergüenza y desconcierto que es difícil de explicar. Y cada vez la promesa de que será la última vez. Sin embargo, al poco tiempo, vuelve a encenderse la pantalla y a repetirse la búsqueda.

Más allá de la moral

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días...

¡que llega el otoño!

Estamos ante la llegada de una estación controvertida que...

Propósitos para la vuelta

Ahora que regresamos de un largo y caluroso verano,...

Newsletter

spot_img

Otras historias

El malismo está de moda y el buenismo desvirtuado

La ostentación del mal o “malismo”, presumir y grabarlo...

En coherencia y en consecuencia

Lo cierto es que siempre hay innumerables oportunidades para...

Carisma y vida

Solo se me ocurre dar gracias a Dios por...

La cicatriz que alumbra

Hace unos días me topé en internet con una...

El siervo de todos

El de Jesús es un Dios que unge, envuelve,...
spot_img

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en la intimidad de una habitación, delante de una pantalla que va a apagar unos minutos...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días Barcelona. Era obligada la visita a la Sagrada Familia tras la presencia y bendición de...

¡que llega el otoño!

Estamos ante la llegada de una estación controvertida que puede suscitar en nosotros, al mismo tiempo y con igual intensidad, tanto un síndrome postvacacional...