El Dios que recrea y da vida

San Alfonso

Me ataste con un lazo de amor tan fuerte,

que nada me desata.

Tan fuerte has clamado por mí, misericordia,

que apagaste las voces de mi culpa.

Nada me atemoriza, Cristo,

cuando tú me acompañas.

Nada me acusa tanto cuando tú me perdonas.

Si me cercan temores o pecados,

si mi propia conciencia me condena,

Tú me alivias, recreas y das vida.

Me veo tan querido por ti,

mi fiador benigno y diligente

que hoy te entrego toda mi confianza.

 

(San Alfonso, Práctica del Amor a Jesucristo, Cap. 3º)

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