lunes, 11 mayo 2026

Cuidemos lo que nos da la vida

Eugenia Aparicio

“La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella. Es nuestra responsabilidad universal pasar una tierra sana a futuras generaciones” Sylvia Solson

Los lugares, las personas

En cada rincón de nuestros pueblos late un corazón silencioso que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. El cuidado de las tradiciones, de los huertos, de los animales y de todo lo autóctono es mucho más que un gesto de respeto: es un compromiso con la vida misma.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia...

María, modelo de disponibilidad y servicio

El misterio de la Encarnación recuerda que la esperanza...

Un tema incómodo para algunos creyentes: Aterrizar la fe

“El grupo de los creyentes tenía un solo corazón...

Newsletter

spot_img

Otras historias

La lectura

Es un proceso en el que la persona conoce...

Contemplar el misterio de Dios con la mirada de María nos protege de la ideología

Hace poco pude acompañar a los participantes del Congreso...

Regularizar la situación del inmigrante

Antes de compartir con vosotros en una entrega posterior...

La prontitud a lo largo de la vida: Un instante en cada generación.

Comencé a curiosear como se hace ahora: pregunté a...

El Santo que no perdió ni un minuto

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) nacido en Marianela,...
spot_img

¿Conoció San Alfonso, en Roma, a la Virgen del Perpetuo Socorro?

La vida de Alfonso está marcada por la presencia de la Virgen Alfonso María de Liguori nace en Marianella (Nápoles) en 1696. A los dos...

María, modelo de disponibilidad y servicio

El misterio de la Encarnación recuerda que la esperanza cristiana no se apoya en cálculos humanos, sino en la decisión de Dios de hacerse...

Un tema incómodo para algunos creyentes: Aterrizar la fe

“El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo...