“Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviaré. Tomad mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis vuestro descanso”. Es un evangelio que nos gusta oír, nos da consuelo, nos hace sentirnos reconfortados. Parece que Jesús se hubiera colado y por alguna rendija nos mirase. Él sabe de nuestros cansancios y agobios.
Costaleros de lo cotidiano
Victor Chacón CSsR