Comparte, no compárate

Juan Luis Revuelta

El templo de Apolo en Delfos recibía a sus visitantes con la máxima: «Conócete a ti mismo». Nueve siglos después, San Agustín mejoró el aforismo añadiéndole un propósito, o dos: «Conócete, acéptate, supérate». Que cada cual decida, una vez hecho el análisis y habiéndose aceptado, aunque sea a regañadientes, en qué puede o debe superarse.

¿Cómo hace uno para conocerse a sí mismo?

Disponemos de tres vías principales y no excluyentes: mirar hacia dentro, pedir opinión o consejo, y compararse. La primera es un camino plagado de esas “trampas en el solitario” que solemos hacernos para no salir muy mal retratados. La segunda requiere valentía, porque supone colocarnos frente al espejo, el de otro, quizá más sabio, quizá no, que nos devuelve una imagen no siempre amigable. La nómina de consejeros es larga: pitonisas de los oráculos griegos, Padres del Desierto, confesores, amigos, psicólogos o coaches de hoy día. La tercera es la comparación, que consiste -de manera llana- en mirar a otros y extraer conclusiones. Una tarea también repleta de peligros.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

El peregrino ruso

Saludos entrañables a los amigos de Icono. Estamos a...

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días...

¡que llega el otoño!

Estamos ante la llegada de una estación controvertida que...

Newsletter

spot_img

Otras historias

El derecho a la intimidad personal y familiar

Aún siendo este un derecho fundamental y lejos de...

Casos mediáticos y su impacto sobre la población

Me gustaría terminar esta serie de artículos con dos...

Pascua, volver a lo esencial

En el camino de la fe vas viendo que...

La comarca de las Cinco Villas, un paraíso natural

Nos acercamos a un destino ideal para descansar, hacer...
spot_img

El peregrino ruso

Saludos entrañables a los amigos de Icono. Estamos a finales del mes de agosto cuando escribo estas letras, con un calor que atormenta. La...

La complejidad del deseo humano

Hay derrotas que no dejan huellas visibles. Ocurren en la intimidad de una habitación, delante de una pantalla que va a apagar unos minutos...

El arquitecto que me hizo pensar

Tuve la oportunidad este verano de visitar unos días Barcelona. Era obligada la visita a la Sagrada Familia tras la presencia y bendición de...