jueves, 26 febrero 2026

Comparte, no compárate

Juan Luis Revuelta

El templo de Apolo en Delfos recibía a sus visitantes con la máxima: «Conócete a ti mismo». Nueve siglos después, San Agustín mejoró el aforismo añadiéndole un propósito, o dos: «Conócete, acéptate, supérate». Que cada cual decida, una vez hecho el análisis y habiéndose aceptado, aunque sea a regañadientes, en qué puede o debe superarse.

¿Cómo hace uno para conocerse a sí mismo?

Disponemos de tres vías principales y no excluyentes: mirar hacia dentro, pedir opinión o consejo, y compararse. La primera es un camino plagado de esas “trampas en el solitario” que solemos hacernos para no salir muy mal retratados. La segunda requiere valentía, porque supone colocarnos frente al espejo, el de otro, quizá más sabio, quizá no, que nos devuelve una imagen no siempre amigable. La nómina de consejeros es larga: pitonisas de los oráculos griegos, Padres del Desierto, confesores, amigos, psicólogos o coaches de hoy día. La tercera es la comparación, que consiste -de manera llana- en mirar a otros y extraer conclusiones. Una tarea también repleta de peligros.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Reciente

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es...

Ventanas a Dios, arte que ayuda a la fe

Cinco obras de arte sacro, creadas por un refugiado...

“Firmar” la penúltima voluntad

Es el momento de quitar, capa sobre capa, los...

Beata Ana de Jesús, religiosa carmelita medinense (II)

Ana de Jesús, nacida en Medina del Campo (Valladolid),...

Newsletter

spot_img

Otras historias

¿Dónde está la buena noticia para los pobres?

Numerosos países en vías de desarrollo enfrentan severas crisis...

El Pueblo de Dios migra, pero los hombres no lo aceptan (II)

Cada vez más y para conseguir votos, gobernantes y...

LA AMISTAD

  Como ya estamos cerca de una de las fiestas...

Hecho de fragmentos de otros hombres: Frankenstein y lo innombrable

Es de sobra conocida la génesis de esta obra...

Amor sin fronteras

Entre risas y lágrimas se pasó la Navidad. Risas...
spot_img

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu...

Ventanas a Dios, arte que ayuda a la fe

Cinco obras de arte sacro, creadas por un refugiado ucraniano, fueron  bendecidas en la parroquia del Santísimo Redentor de Madrid como símbolo de unidad...

“Firmar” la penúltima voluntad

Es el momento de quitar, capa sobre capa, los añadidos que la historia nos ha ido dejando. Las costumbres, con las que los miedos...