Rencor y paz

Carmen Martínez

Recordaréis aquella frase que dice “Lo que no se nombra, no existe”. Igual no poner nombre a esas cosas que nos hacen daño es un mecanismo de defensa que, lejos de protegernos, nos lleva al sufrimiento y al daño. De ahí la importancia de ponerle nombre a las emociones que, en situaciones como el engaño, el insulto, la ofensa o la traición nos pueden generar un enorme problema no solo a nivel personal, sino a nivel familiar e incluso, social.

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