martes, 3 marzo 2026

Rencor y paz

Carmen Martínez

Recordaréis aquella frase que dice “Lo que no se nombra, no existe”. Igual no poner nombre a esas cosas que nos hacen daño es un mecanismo de defensa que, lejos de protegernos, nos lleva al sufrimiento y al daño. De ahí la importancia de ponerle nombre a las emociones que, en situaciones como el engaño, el insulto, la ofensa o la traición nos pueden generar un enorme problema no solo a nivel personal, sino a nivel familiar e incluso, social.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Inicia sesión para desbloquearlo.

Categorías

Reciente

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la...

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es...

Ventanas a Dios, arte que ayuda a la fe

Cinco obras de arte sacro, creadas por un refugiado...

Newsletter

spot_img

Otras historias

Aprender a mirar… lentamente

Hemos recurrido muchas veces al mantra de “necesitar detenernos”....

La madre, discípula y maestra en la oración

Desde pequeño, aprendí a rezar el Rosario como parte...

La Palabra de Dios y el Silencio de Dios

La Biblia, ¡esa impresionante colección de libros, de textos...

Para hacer camino

En algún momento nos cansaremos de esta carrera vertiginosa...
spot_img

Venimos del fuego

En este recorrido cuaresmal continuamos tratando de alcanzar la grandeza del mensaje de Jesús a sus discípulos, los de ayer y los de hoy....

Enamórate

No hay nada más práctico que  encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu...