Oímos clamores en defensa de la familia, contrarios el aborto y a la regularización de migrantes. También lamentos por la baja natalidad, que en España los extranjeros contribuyen a detener. No salía a la luz pública la dificultad para acceder a una vivienda digna de los jóvenes que trabajan y no pueden formar una familia. Los inversores buscan los mayores beneficios inmobiliarios incluso desahuciando a los inquilinos.
La vivienda como problema social