Lo cierto es que siempre hay innumerables oportunidades para la esperanza que nos permiten dibujar la persona cristiana que realmente queremos ser o, por qué no, veámoslo como un proceso: la que queremos llegar a ser. Valores, ética, familia, evangelio, iglesia, misión… Cabe preguntarse cómo poder ordenar tanto y trazar un camino que conduzca a la dignidad humana, a la justicia y al bien común de forma coherente con la vida cristiana; de manera que se favorezca un hilo conductor entre el evangelio, la sociedad y tu propia vida como bautizado. Entonces es cuando, buceando un poco, llaman la atención ciertos documentos que a través de diferentes encíclicas papales integran y conforman el cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia.
¿Y por qué esto ayuda a dibujar un mapa para ser mejor cristiano? Porque la Doctrina Social de la Iglesia busca el humanismo pleno y solidario de todo el ser humano en el contexto cultural, político y religioso en el que éste se encuentra inmerso, y lo hace a través de la buena noticia que anuncia evangelio.